Enfermedades de la fauna silvestre fuerzan al control de las especies cinegéticas

lobo enfermo

Enfermedades de la fauna silvestre fuerzan al control de las especies cinegéticas

Más de 10 enfermedades de la fauna silvestre fuerzan al control de las especies cinegéticas en Zamora. Jabalíes, lobos, ciervos, liebres y zorros están entre los animales capaces de transmitir contagios, incluso a las personas

Las especies cinegéticas que pueblan la provincia de Zamora pueden trasmitir más de una decena de enfermedades que es necesario atajar. «Cuanto antes se detecte una enfermedad mayores serán las oportunidades para su control» expone la Guía de vigilancia sanitaria de Fauna Silvestre editada por el Ministerio de Agricultura en 2019. Precisa que «aquellas que son nuevas para una especie o para un territorio requieren atención urgente ya que pueden producir un grave impacto en las poblaciones silvestres, en la cabaña de animales domésticos e incluso en la salud humana en caso de zoonosis».

El control poblacional de especies cinegéticas es exigido por algunos especialistas de Veterinaria por el riesgo que supone la transmisión de enfermedades que pudieran portar roedores, ungulados, suidos o aves que forman parte del patrimonio natural zamorano y que, en casos, campan en altas densidades por el territorio. «Las vías de transmisión e introducción de estas enfermedades en la salud humana pueden ser por contacto directo o indirecto, o por ingestión» según precisan especialistas en veterinaria como Tomás Yanes o el doctor José Antonio Pérez Garrido.

Hacen alusión a enfermedades bacterianas como son la tularemia, transmisible por liebre y roedores; la salmonelosis, atribuible a anátidas y otras aves; a la brucelosis, que pueden contagiar cérvidos, jabalíes y liebres; a la tuberculosis, transmisible por cérvidos, jabalíes y el tejón; y la enfermedad de Lyme que propaga el corzo.

Pero también aluden a otras enfermedades de origen vírico, como la rabia, que pueden trasmitir el lobo y el zorro; o de origen parasitario como la triquinelosis, atribuible a jabalíes y liebres; o la Equinococosis, que porta el lobo y el zorro.

Otros animales no cinegéticos que nos rondan a diario y bien cerca de casa, como los murciélagos, llevan en sus cuerpos la enfermedad, pero su control se escapa al común que puede hacer uso de métodos tan cotidianos como la caza que exige el sector cinegético.

El peligro de zoonosis es para algunos un motivo más importante que el de los daños a la agricultura y a la ganadería para ejercer el control de las especies salvajes por su capacidad de provocar grandes descalabros y problemas. «Las poblaciones de animales silvestres, principalmente las especies cinegéticas, constituyen un problema cuando las densidades son elevadas, ya que pueden provocar daños de consideración en la agricultura y ganadería, siendo además una importante fuente de difusión de enfermedades, propias de estas especies, a los animales domésticos y, en ocasiones también, con graves repercusiones para el hombre» señalan ambos especialistas en un manifiesto que ha sido rubricado por prácticamente todo el sector cinegético. Ponen de relieve que «algunas de estas enfermedades causan importantes problemas sanitarios, tanto sobre los animales de renta como sobre la salud pública, por consiguiente, están más que justificadas las razones por las que se debe practicar un exhaustivo control poblacional, seguimiento y vigilancia sanitaria de la fauna salvaje».

El presidenta de la Asociación Zamorana en Defensa de la Caza y de la Pesca, Antonio de José Prada, señala que «el sector cinegético es clave en la detección temprana de enfermedades en la fauna silvestre» y apunta que «la labor que desempeña a lo largo del año a través de la vigilancia pasiva y el control activo de las especies cinegéticas aporta y ayuda al control y mejor conocimiento de posibles problemas sanitarios asociados a la fauna».

La citada Guía expone, en sus recomendaciones, que muchas enfermedades tienen factores de riesgo comunes como son «la sobreabundancia, principalmente, en cérvidos y jabalí; la concentración de animales en torno a punto de agua o alimento; el acceso de carnívoros, pero sobre todo de jabalíes, a carroñas y a residuos de caza; los traslados de animales vivos, en algunos casos también de su carne o de sus trofeos». «Es mucho lo que el mundo de la caza y de la gestión del medio natural puede aportar a ayudar en la prevención y control de problemas sanitarios en la fauna silvestre» recoge este documento.

 

Fuente: La Opinión de Zamora

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